Catalina Littin

Se dice que las crisis son una oportunidad para transformar y en nuestro país se avecinan tiempos de cambios. Está en nuestras manos colaborar para iniciar un nuevo ciclo. 

Experimentamos un 2020 que quedará marcado en la historia tanto por las consecuencias sanitarias, económicas y sociales que provocó la gran pandemia, como por las nuevas maneras de relacionarnos que logramos desarrollar. Desde ahora viviremos tiempos distintos y continuaremos con toda la fuerza trabajando por superar las dolorosas brechas sociales que, lamentablemente, se han profundizado. Es urgente recuperar Chile, pero un Chile que sea más inclusivo y sustentable, en el que la acumulación inmerecida de inequidades en los mismos y mismas de siempre de paso a umbrales sociales de dignidad para toda nuestra sociedad.

Son tiempos para reconocernos parte de una misma comunidad, e impulsar con fuerza espacios de participación ciudadana con protagonismo, en un diálogo genuino y vinculante, incómodo también, pero con una escucha activa, abierto al disenso y a generar nuevos acuerdos. Esta oportunidad que se abre para construir nuevos cimientos, nuevos pactos de convivencia, nos llama a ser parte, y a proteger los nuevos espacios de participación.

Nuestro compromiso es con aquellas comunidades en situación de pobreza y exclusión social. Por ello, trabajamos impulsando mayores espacios que visibilicen la diversidad de la que somos testigos, a través de los distintos territorios en los que estamos, con profesionales, con voluntariado, también con estudios que ponemos al servicio de la academia, del Estado, de los distintos organismos con el propósito de contribuir en mejores políticas públicas y en un cambio de mirada sobre la pobreza y sus distintas manifestaciones. Es así que desarrollamos nuestra línea de investigación Propuestas País, nuestro trabajo en Cooperación, nuestra participación activa en la Alianza Comunicación y Pobreza y con proyectos y socios nuevos, con los que buscamos seguir innovando en materia de intervención social.

En nuestros 25 años de existencia, la Fundación Superación de la Pobreza también ha trabajado por la descentralización, por visibilizar los recursos presentes en las comunidades, activarlos y conectarlos con las diferentes oportunidades y con un fuerte compromiso con los gobiernos locales de las comunas más vulnerables, a través de nuestro programa SERVICIO PAÍS.

Por ello, sabemos que necesitamos superar paradigmas, como el que las políticas sociales no sean concebidas solo como beneficios, bienes y servicios, sino como una oportunidad para dar paso a convocar a la ciudadanía, en especial la que vive en situación de pobreza y vulnerabilidad, y trabajar en conjunto en las decisiones que afectan la propia vida. Solo así se construye un real sistema colaborativo entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil.

En 2020 logramos llegar con 260 profesionales y más de 1000 voluntarios SERVICIO PAÍS a 100 comunas de todas las regiones de Chile. Como institución sentimos un profundo orgullo por ellas y ellos, que, en un contexto inédito, se adaptaron a condiciones adversas, dieron su mayor esfuerzo y se involucraron para apoyar a las comunidades durante la emergencia. 

También tuvimos la valiosa oportunidad de participar en proyectos relevantes ante la emergencia y pronta recuperación. Gracias a Movidos por Chile y el Fondo de Respuesta Comunitaria, impulsado por 39 de organizaciones, logramos en conjunto, que la comunidad fuera protagonista de sus propios proyectos de emergencia: 201 proyectos en siete regiones y 74 comunas. Liderados principalmente por mujeres, se adjudicaron recursos económicos clave en un momento en que las estrategias de supervivencia colectivas eran insustituibles. Además, gracias a una Alianza con la Unión Europea, impulsaremos por dos años, desde SERVICIO PAÍS, el proyecto “Activa Secano”, que desarrollará oportunidades de capital humano, físico y financiero a comunidades afectadas por la crisis climática, social y sanitaria, del territorio secano de ocho regiones del país, beneficiando directamente a 1.300 personas, principalmente pequeños productores y productoras agrícolas, artesanales, pesqueros o que participan de cooperativas y mercados locales. 

Y no solamente aportamos en el territorio nacional. Gracias al proyecto Siembra, que desarrollamos junto a la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano (SE-CAC) del Sistema de Integración Centroamericana SICA, y con otras instituciones asociadas, como el Ciescoop de la Universidad de Santiago de Chile, los municipios de Arica y Romeral; por el lado centroamericano, la Mancomunidad de Municipios Garífunas de Honduras (Mamugah) y la Mancomunidad Copanch’orti’ de Guatemala; y con el aporte de Fondo Chile, pudimos contribuir con un innovador modelo de programa de voluntariado profesional juvenil para impulsar la acción social de los jóvenes de Centroamérica para contribuir al desarrollo de sus territorios rurales.

La Fundación y su quehacer, tan diverso y extendido territorialmente, no sería posible sin el apoyo permanente del Estado de Chile, a través de las alianzas que tuvimos durante 2020 con los Ministerios de Desarrollo Social y Familia, de Vivienda y Urbanismo, y de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. No podríamos llegar donde llegamos tampoco, sin el apoyo de nuestros socios territoriales: los municipios, que nos facilitan enormemente la llegada y acogida de nuestros profesionales a cada una de las 100 comunas donde trabajamos. Este 2021 seguiremos ahí, en terreno, con las comunidades, construyendo un presente que será histórico.

Hoy es el momento de co-construir un diseño distinto. Y no partimos desde cero.