En cada uno de los Territorios Bioculturales se expresan modos de vida o vocaciones productivas propias forjadas durante largos periodos de tiempo y guardan una relación casi simbiótica con el paisaje -natural o construido- del cual forman parte. 

Para Mauricio Rosenbluth, director del área de Propuestas País, estos territorios presentan comunas que por décadas cuentan con las más altas tasas de incidencia de la pobreza multidimensional y por ingresos a nivel país. “Paradójicamente, son territorios muy ricos desde un punto de vista biocultural: poseen un patrimonio agroalimentario y genético único, sus comunidades exhiben formas de cooperación y asociatividad muy potentes, están llenas de tradiciones, saberes, oficios y expresiones materiales e inmateriales que han sido ampliamente valoradas”, señaló.

¿Qué es lo que diferencia a cada Territorio Biocultural?

  • Poseen una geografía y ecología propias.
  • Sostienen comunidades humanas con una cierta homogeneidad cultural característica.
  • Se componen de grupos humanos y una estructura social que se repite en el marco de unidades más pequeñas como localidades o barrios. 
  • Cuentan con problemáticas específicas derivadas de los marcos normativos que las regulan, las amenazas del modelo económico y la forma en que se presenta el cambio climático y la crisis medioambiental.

La Fundación Superación de la Pobreza – SERVICIO PAÍS, siempre en la búsqueda de innovar con soluciones pertinentes, a trabajar tanto la intervención social como el desarrollo de investigación, desde la noción de un Chile conformado por siete Territorios Bioculturales. Desde esta lógica se facilita la promoción del desarrollo local inclusivo de las comunidades que habitan estos territorios, por medio de la visibilización, salvaguardia y activación de su patrimonio biocultural, junto con la interacción positiva y cooperativa entre sus grupos humanos. Y así, desde esta perspectiva, esperamos sentar las bases para la superación de la pobreza a nivel local. 

Los Territorios Bioculturales son una visión en construcción, que podría facilitar la identificación de horizontes de desarrollo alternativos, de carácter local e inclusivo y basados en capacidades y recursos endógenos. Durante este 2021, y en el marco de los ejercicios de acompañamiento técnico y los estudios macrozonales, se espera pulir y desarrollar aún más sus contenidos, junto con explicitar este enfoque en nuestros próximos estudios. A continuación se presentan con mayor detalle cada uno de ellos.

Andino

Aquí se destaca la influencia de la cultura Tiwanaku, posteriormente fragmentada e integrada al kollasuyo del imperio Inca. Actualmente, los pueblos del norte se encuentran limitados por las fronteras de Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Pese a ello, perduran antiguas dinámicas territoriales socioculturales y en la zona se encuentran comunidades que reivindican su identidad aymara, quechua, licanantay, kolla y diaguita. 

Este territorio se extiende desde General Lagos en la región de Arica y Parinacota, hasta Alto del Carmen en la región de Atacama, sin contar las grandes ciudades ni el borde costero. Es una zona desértica de altura con importantes variaciones de precipitaciones y de temperatura según la altitud. Considera los pisos ecológicos del altiplano, precordillera o sierra y valles fértiles. Su patrimonio biocultural está ligado a la agricultura andina en terrazas, sistemas de riego por inundación, con cultivos y semillas de genética propia y la ganadería camélida que ha dado origen a expresiones y prácticas culturales como ceremonias, textilerías, cocina, festividades, medicina, idioma, música, narrativa, cestería, alfarería, comercio andino, entre otros.

Sobre este territorio pesan normativas tales como Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), Convenio 169 y Ley Indígena, Áreas de Desarrollo Indígena (ADIs), Ley Minera, Código de Aguas, y control de frontera. Además, es un territorio amenazado por el cambio climático, principalmente por el aumento de las lluvias y las escorrentías. 

Secano

Es una zona campesina, criancera y pirquinera de ambas vertientes de la cordillera de costa. Se trata de una ecozona mediterránea, que va desde el sur de la región de Atacama hasta la región del Biobío. Es un territorio entrecortado por los valles transversales en el norte y los grandes ríos de Santiago al sur. 

En el secano se ha desarrollado históricamente una agricultura sin riego básico en suelos altamente degradados y de baja productividad, que ha dependido de las lluvias y las aguas subterráneas. Posee una tradición de cultivos anuales cerealeros, viñateros y hortícolas, lo que se combina con actividades ganaderas, pirquineras en el norte y de recolección. Todo esto bajo un calendario de ritos, festividades y expresiones artesanales, como el trenzado de trigo y locería, musicales como el Canto a lo poeta, construcciones en barro y otras tecnológicas como las ruedas de Larmahue. En las últimas décadas parte importante de su superficie ha sido colonizada por plantaciones de frutales y monocultivos forestales. Sin embargo, en la zona septentrional del Secano aún se encuentran sistemas de propiedad colectiva de la tierra. 

El territorio está normado por el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), Ley de Comunidades Agrícolas, Ley Minera, Código de Aguas, Decreto 701 y Ley de Bosque Nativo. Sus mayores amenazas derivan de la minería, la agroindustria, las forestales y el negocio inmobiliario. Estas actividades, junto al cambio climático, han hecho del Secano uno de los territorios más siniestrados por la escasez hídrica y los incendios forestales.

Agrario

Es la zona huasa del centro por excelencia. Avanza de manera paralela al Secano, desde el valle central a la precordillera en la ecozona mediterránea. A diferencia del Secano, ha contado con abundantes aguas superficiales y antiguos sistemas de regadío -algunos datan de épocas prehispánicas- y se practica la agricultura intensiva y extensiva. Se trata de una zona de temprana colonización y profundo mestizaje. 

Su patrimonio biocultural se asocia fuertemente a la producción hortofrutícola y la ganadería arriera. Actualmente, coexisten la agroindustria con un pequeño campesinado que, en su mayoría, se desempeña como trabajador temporero. También se encuentran grandes propietarios agrícolas, arrieros y crianceros. La reforma agraria operó de manera intensa en este territorio, pero de manera diferente al Secano, ya que se entregaron pequeñas porciones de tierra con riego básico. 

Esta zona está regulada por el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE) hacia la cordillera y la Ley de Bosque Nativo. Sus mayores riesgos normativos son el Decreto 701, la Ley Minera, el Código de Aguas, las industrias generadoras de energía, el crecimiento urbano y el negocio inmobiliario. Producto de la abundancia y embalsamiento de las aguas, esta zona tiene una mayor capacidad de mitigar los efectos del cambio climático. En este territorio se emplaza la Ruta 5, la vía de comunicación más importante del país.

Wallmapu

Abarca una porción importante del territorio ancestral del pueblo mapuche, con la mayor concentración de comunidades indígenas de dicha etnia en sus diversas identidades territoriales: nagche, wenteche, pehuenche, lafkenche y huilliche. Se extiende desde el río Biobío en la región del mismo nombre por el norte, hasta la comuna de Hualaihué en la región de Los Lagos por el sur. Es una ecozona de selva valdiviana y bosques templados lluviosos, con presencia de lagos, ríos y volcanes. Sus habitantes han forjado una relación con su entorno ecológico y paisajístico muy específico, dando origen a un rico patrimonio biocultural que se refleja en prácticas y conocimientos tradicionales que se han mantenido a través de las generaciones, como su cosmovisión, prácticas agrícolas y ganaderas, conocimiento y uso de plantas medicinales, genética de semillas, lengua, y valores.

La identidad, cultura y modo de vida mapuche se vieron afectados por una serie de procesos históricos, donde destacan la colonización y evangelización guiada por la corona española, periodo en que los mapuche mantuvieron la jurisdicción y autonomía del territorio; la ocupación del Estado chileno, proceso bélico donde se consolida la ocupación del territorio mapuche y se pierde la autonomía por efecto de la acción militar; el proceso de colonización impulsado por el Estado chileno para hacer patente el dominio del nuevo territorio anexado;  el periodo de reforma y contrarreforma agraria y el conflicto que existe actualmente en la zona.

Esta zona está regulada por las formas de estructuración de la tierra colectiva del mundo indígena, Áreas de Desarrollo Indígena (ADIs), los grandes predios forestales, el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), Código de Aguas, y Ley de bosque nativo. Sus mayores riesgos se derivan del Decreto 701, el crecimiento urbano y el negocio inmobiliario. El cambio climático se expresa con fuerza en la sección norte de este territorio, en una reducción importante de las lluvias al punto de afectar los ecosistemas boscosos.

Insular – Litoral

La macrozona litoral comprende el borde costero y la zona marítima del país, desde la región de Arica y Parinacota hasta Cabo de Hornos en la región de Magallanes. Se trata de aproximadamente 4.500 kilómetros en línea recta. Si se toma en cuenta la sinuosidad de la línea litoral, esta cifra se incrementa hasta aproximadamente 40 mil kilómetros, equivalentes a dar la vuelta al planeta dos veces. A ello se suma que Chile posee alrededor de 40.200 islas, islotes y roqueríos, lo que sitúa al país en el puesto número cinco a nivel global por este extenso archipiélago. En esta costa se expresan al menos ocho climas distintos, desde desértico con nublados abundantes por el norte, hasta templado frío lluvioso en el extremo sur. Su morfología incluye grandes acantilados costeros por el norte; playas, esteros y estuarios intercalados por zonas acantiladas en el centro sur; archipiélago en el mar interior de Chiloé; y archipiélagos desde Las Guaitecas hasta Cabo de Hornos. 

Desde tiempos remotos el litoral y archipiélago austral permitió el asentamiento de múltiples culturas de pueblos originarios como changos, lafkenches, chonos, yaganes, kawésqar, entre otros. La llegada de los españoles y los procesos de mestizaje dieron origen a identidades sincréticas muy reconocibles como la chilota por el sur y los coquimbanos de costa por el norte. Actualmente, entre los grupos humanos más característicos que habitan y viven del uso del mar se encuentran familias recolectoras y pescadoras artesanales, pueblos originarios e isleños, quienes son portadores de sistemas culturales complejos y ricos asociados a la elevada movilidad maritorial, técnicas de pesca, construcción de embarcaciones, cocina, festividades, formas de ocupación del territorio, residencias laborales y familiares. 

Esta zona está regulada por diversas normativas como la Ley de Pesca, con figuras de uso tales como las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB), concesiones acuícolas, Espacio Costero Marino de los Pueblos Originarios (ECMPO), Ley Caleta, pesca de subsistencia, Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), y planes reguladores de borde costero. Sus amenazas se asocian a la Ley de Pesca, el negocio inmobiliario, sobreexplotación, y contaminación. El territorio se encuentra afectado por el cambio climático, que ha provocado aumento de marejadas, cambios en las corrientes, temperaturas del mar, ocurrencia de plagas, entre otros.

Patagonia interior

La Patagonia interior abarca una extensión de aproximadamente 1.200 kilómetros lineales desde Cochamó en la región de Los Lagos, hasta Tierra del Fuego en la región de Magallanes. Se excluye todo el borde costero y los archipiélagos. Esta zona posee climas asociados a altura y proximidad con el litoral, que van desde templado lluvioso, tundra, e incluso polar. Esto permite la existencia de paisajes vegetales como la selva fría lluviosa a pampas ventosas. Estas particularidades han influido en los modos de habitar y en la movilidad histórica y actual de sus habitantes. Estos desplazamientos y espacios productivos se han concentrado en valles fluviales, riberas lacustres y en las vastas extensiones pampeanas. 

Culturalmente este territorio posee rasgos propios discernibles y existe un arquetipo de habitante común a todo este territorio: el colono de subsistencia o vaqueano-gaucho, ligado a actividades de explotación maderera, ganadera y una pequeña horticultura en ciertas zonas. También genera estrategias de asalarización por temporadas en grandes estancias. Esta zona posee una frontera permeable con Argentina, lo que ha influido en el carácter y cultura local. Que el territorio esté presente en tres regiones es un rasgo que dificulta, en ocasiones, los vínculos entre sus habitantes. 

Algunas de las normas que regulan al territorio son el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), Ley Minera, y Ley de Bosque Nativo. Algunos fenómenos que presentan riesgos están asociados a la explotación minera y energética, la especulación inmobiliaria y parcelación de agrado, además del aislamiento.

Urbano

Comprende zonas residenciales urbanas de alta concentración de familias en pobreza, habitualmente segregadas, periféricas de capitales regionales, ciudades intermedias y pequeñas. Su desarrollo está más asentado en el patrimonio socio cultural. Estas comunidades suelen vivir en barrios con serios problemas de calidad de la vivienda. La actividad económica en estas zonas es baja, y existen problemas de  trabajo precario e informal, falta de proyección socioeducativa de los jóvenes que generan fuertes procesos de estigmatización, así como problemas de de delincuencia y violencia. 

Estos barrios suelen exhibir alta presencia de una estructura de oportunidades de carácter asistencial, sobre las que se asientan prácticas de dependencia y subordinación. Las normas que regulan sus territorios suelen ser la Ley de urbanismo y construcciones, los programas de vivienda, los planes reguladores, seccionales urbanos, entre otros. Sus mayores riesgos asociados al modelo son el negocio inmobiliario, el mercado del suelo, la falta de gestión y adecuada zonificación de los riesgos, y la concentración de externalidades negativas de la ciudad (polución, vertederos, plantas de tratamiento de aguas y otras).

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